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Resistencia
24 junio, 2024

Mucho más que unos tacones altos: cómo funciona la cooperativa de zapatos trans que revoluciona el diseño

Deseoz Zapatos intenta dar una respuesta a la reducida oferta de talles de la industria para con el colectivo travesti, trans y no binario. Un grupo donde la posibilidad de enseñar y aprender un oficio dentro de un ámbito de empatía y compañerismo es posible.

Belén Vallejo

25 de noviembre 2023, 06:00hs

Video PlaceholderDeseo Zapatos, la cooperativa de calzado e indumentaria que hace diseños a medida. (Foto y video: Nicolás González / TN)

A metros del edificio donde los proyectos de ley se discuten, se cuestionan, se aprueban y se convierten definitivamente en normas, un grupo de personas busca materializar todo eso que la burocracia no logra capturar. Más allá de los estatutos, la lucha por llevar adelante sus proyectos de vida combina la autogestión, el autodidactismo, el reciclaje y por sobre todas las cosas, la pasión por perseguir sus deseos más profundos pese a todos los obstáculos que la sociedad impone.

Deseoz Zapatos -o Deseozas, como les gusta llamarse- es una cooperativa de indumentaria y calzado trans que combina un oficio artesanal cuyo objetivo es dar una solución al problema de la falta de talles en la oferta de la industria para el colectivo travesti, trans y no binario, con la apertura a una alternativa al trabajo tradicional. La oportunidad de vivir de algo que realmente les gusta, les hace bien y, encima, les recubre el cuerpo, pero les libera el alma.

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A media cuadra del Congreso de la Nación, entre telas recicladas, tacos, maniquíes y luces de neón, un aparador invita a descubrir un mundo de diseño exclusivo que nació como una necesidad y hoy busca revolucionar con su propia visión del arte.

El staff hoy es tan amplio como variado y Malicia, Gustava, Nikiri, Kamil, Tuchi, Genesia, Pato Ruiz, Vivían, Briana, Porkeria y Tekiana invitan a conocer este grupo que no para de crecer.

El staff lo conforman Malicia, Gustava, Nikiri, Kamil, Tuchi, Genesia, Pato Ruíz, Vivían, Briana, Porkeria y Tekiana. (Foto: Nicolás González / TN)

El staff lo conforman Malicia, Gustava, Nikiri, Kamil, Tuchi, Genesia, Pato Ruíz, Vivían, Briana, Porkeria y Tekiana. (Foto: Nicolás González / TN)

El nacimiento del deseo

La que hoy es una cooperativa con todas las letras, comenzó en plena pandemia con unos talleres dictados por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Luego llegó una beca y así la posibilidad de aprender a confeccionar zapatos, más precisamente borcegos.

“Es como queremos que sean esos zapatos, no nos conformamos con los que se nos ofrece y con lo que no se nos ofrece. En un mundo en el que no estamos conformes con las reglas de género y con el diseño que está dado, hacer algo que nos gusta y hace feliz y colectivizar ese problema es la excusa para hacer las cosas de este modo”, dijo Gus, una de las integrantes de Deseoz, a TN.

En tal sentido, detalló como nació el proyecto. “Deseoz Zapatos es hija de la pandemia, de la catástrofe. Durante la pandemia la población trans, como muchos otros grupos vulnerables, la pasó muy mal: hubo una crisis habitacional donde muchas chicas trans eran echadas de sus departamentos por no poder pagar alquileres y una crisis alimentaria, entonces en relación a ese problema hubo una serie de grupos que se autoorganizaron para tratar de dar una solución y uno de ellos fue el Teje solidario. Nos dimos cuenta de que necesitábamos zapatos y la propuesta de este proyecto fue ‘si necesitamos zapatos aprendamos a hacerlos’”.

Gus y Kamil en la puerta del taller. (Foto: Nicolás González / TN)

Gus y Kamil en la puerta del taller. (Foto: Nicolás González / TN)

Así fue como presentaron un proyecto a la UBA que fue declarado como de “desarrollo estratégico” y eso les permitió conseguir los fondos para contratar zapateras que les enseñen a confeccionar el calzado. “Así montamos nuestro primer taller y aprendimos a hacer borcegos. Después dimos un taller de moldería de bolso que nos permitió como grupo desarrollar una serie de carteras que nos mantuvo económicamente”, sumó Gus.

Pero no quedó ahí. “Este año gran parte del equipo participó del programa de formación de artes de la Universidad Di Tella y fue una formación mucho mas amateurista y con relación directa al arte que nos ayudó a nosotras en el taller a seguir contagiando los saberes”, explicó.

En ese contexto llegó Malicia. De Ecuador y sin acercamientos a la comunidad encontró un abrigo en el taller. “Me acerqué a Deseo Zapatos en pandemia cuando transicioné tanto social y químicamente y fue enfrentarme a toda la incertidumbre de no tener referentes”, contó a este medio.

Malicia Mirai es integrante de Deseo y también tiene se dedica a la música. (Foto: Nicolás González / TN)

Malicia Mirai es integrante de Deseo y también tiene se dedica a la música. (Foto: Nicolás González / TN)

“Me enteré de que estaban por dar un taller de calzado y yo no había tenido un trabajo formal hasta el momento. Me pareció una buena idea aprender un oficio y acercarme a mi comunidad. Ahora sí me siento parte, pero en ese momento tenía la necesidad de un acercamiento a personas que se parecieran a mí”, destacó.

En el mismo sentido, sumó: “Después nos fuimos conformando una cooperativa con mezcla del arte, el diseño, la indumentaria y la educación porque es un espacio formativo. Yo no dejo de aprender, a pesar de que el taller del 2021 terminó, yo sigo acá metida y paso todo el tiempo posible porque me hace sentir acompañada tanto en el ser como en el vivir y en el quehacer”.

Mali, como la llaman dentro del grupo, también se refirió a la situación laboral que actualmente atraviesa el colectivo travesti trans y no binario. “Si bien existen las leyes que generan ciertas garantías como el cupo laboral trans que está en función, es un porcentaje muy pequeño al que se le pide y es un porcentaje más pequeño el que lo cumple, y si bien somos un porcentaje pequeño poblacionalmente, la mayoría del colectivo no está en relación de dependencia”, señaló.

Los borcegos, de los primeros trabajos de Malicia. (Foto: Nicolás González / TN)

Los borcegos, de los primeros trabajos de Malicia. (Foto: Nicolás González / TN)

También, se refirió al estilo de empleo con el que buscan diferenciarse. “El taller Deseoz Zapatos propone una forma distinta de generar trabajo que no está dentro de estas lógicas capitalistas de ser solo un engranaje en esta gran cadena de producción”, indicó. “Es como un proceso inverso en el que se agarra el desecho y se produce para construirnos y reconstruirnos como colectivo. Son prendas que las usamos más nosotras, que generan más cultura. Aparecen en obras de teatro. Esa conexión con otras personas que no te permite un trabajo formal necesariamente”, precisó.

Además, no dejó de lado la importancia de trabajar en un ambiente en el que fluye la empatía. “Siento demasiado amor al estar acá, contención y compañerismo”, expresó.

Por eso, para Malicia, la experiencia del colectivo se trata de no esperar, sino vivir el día a día: “Sabés que la tasa de mortalidad es altísima, que la expectativa de vida es bajísima, entonces tenés el presente y ya, porque del pasado querés deshacerte o está lleno de traumas. Por eso acá hay un lugar para plantarse y mirar al futuro porque el futuro nos pertenece”.

El deseo de trabajo

Deseoz no solo busca dar una solución económica, sino a dar un cambio al empleo tradicional. “Deseoz Zapatos vino a generar cierta integridad a lo que yo pienso que es un trabajo, a cómo se crea trabajo. De hecho, de eso se tratan nuestros encuentros: no solo como una salida económica, sino como un espacio de contención para trabajar, que no es lo mismo”, explicó Pato Ruiz.

“También en la lógica del trabajo habría que desandar y pensar cómo intercambiamos el valor de nuestras horas. Acá somos todas artistas y el arte es un espacio desigual donde siempre se invierte más de lo que se gana. Por eso Deseo no solo fue una respuesta a un sistema que nos expulsa en lo identitario y también como artistas, sino que nos permite entradas de dinero y mucha más visibilidad y sobre todo nos brinda eso de la autoría colectiva, de que ese objeto que hacemos se vuelve una firma entre todas porque pasa por las manos de todas y se va armando como una pieza de Deseoz y no de una en particular”, explicó.

Pato, integrante de Deseo Zapatos y dramaturga. (Foto: Nicolás González / TN)

Pato, integrante de Deseo Zapatos y dramaturga. (Foto: Nicolás González / TN)

Ante esto, Pato sostuvo que el trabajo es “bien autogestivo y desde cero”. “Somos bien artesanas en lo que hacemos y donde hay un problema al que no podemos encontrar la vuelta, entre todas nos ponemos las pilas para crear la matriz, la forma de engancharlo y solucionarlo”, explicó.

Además, por otro lado, invitó a sumarse a quienes quieran ser parte o tengan la oportunidad de colaborar con la cooperativa. “Esas personas que creen que pueden tender un puente entre un mercado del arte, del diseño y Deseoz, también como aquellos que quieran acercar donaciones porque trabajamos con residuos como cuero, cuerina y descartes, que sirven para creación de obra, los invitamos a media cuadra del Congreso a visitarnos”.

La necesidad de calzarse lindo

Deseoz nació de la necesidad de aprender un oficio para vivir, pero sobre todo de calzarse y sentirse bien y feliz con lo que cada persona quiere ponerse. De usar algo que sea lindo y que te identifique.

“Llegué a Deseoz por no conseguir zapatos con un talle que me sirva. Calzo 41/42 y la oferta de mercado ya se reduce un montón”, contó Kamil. “Yo venía con una percepción sobre el género divergente, siempre me atrajeron más los diseños femeninos por materialidades, colores y siempre me ha costado encontrar zapatos que me gusten porque la oferta o se hace muy cara o no es existente o hay problemas con el calce”, explicó.

Kamil y la necesidad de una nueva forma de hacer calzado. (Foto: Nicolás González / TN)

Kamil y la necesidad de una nueva forma de hacer calzado. (Foto: Nicolás González / TN)

Por eso, fabricar el propio calzado se convirtió, además de una necesidad, un hecho de empoderamiento. “Aprovechar esa oportunidad de hacer algo que resonaba conmigo y aprender en el camino el oficio que significa hacer el propio zapato es algo re poderoso porque es ver todo el trabajo que requiere una sola pieza, ver el proceso y darle el valor de algo que usas todos los días y ni siquiera te preguntas cómo está hecho”, manifestó mientras señalaba sus botas rosas de caña super altas, pero con base de zapatillas. Un diseño más que exclusivo.

Kamil, que se dedica al diseño de indumentaria, contó que también intenta llevar sus conocimientos para aportar a la cooperativa y habla de “construir desde lo comunitario”. “Las cosas se transforman al lado de otres creadores”, destacó.

Ante esto, reflexionó: “La indumentaria se vuelve un medio para la euforia, es celebrarse a una misma, es una forma de celebrar la vida porque cuando deseas no vivir te aferrás a todo eso que te permite generar un vínculo de celebración porque el cuerpo es la superficie con las que encarás la vida y me parece muy poético Deseoz: estás dando un pie con un zapato con el que vas a encarar la vida, y qué mejor que hacerlo con algo que te hace reír cuando te los pones. Te fortalecés, haces que tu cuerpo como instrumento de resistencia sea más poderoso. Cambiás cuando te pones algo que te hace sentir bien”.

Deseoz, la cooperativa que busca revolucionar el diseño trans. (Foto: Nicolás González / TN)

Deseoz, la cooperativa que busca revolucionar el diseño trans. (Foto: Nicolás González / TN)

Edición de video: Juliana Guglielmi – Berenice Laciar.

Video: Nicolás González.

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