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30 agosto, 2025

La izquierda se extingue: según estudios los progresistas tienen cada vez menos hijos

La caída global de la natalidad no afecta por igual a todos los sectores políticos. De acuerdo con un informe publicado por el Financial Times, el desplome en la tasa de nacimientos está “abrumadoramente impulsado por la izquierda”. El estudio, basado en datos de la US General Social Survey, el World Values Survey y el trabajo del antropólogo Martin Fieder (2018), revela que el promedio de hijos entre progresistas es cada vez menor, tanto en Estados Unidos como en el mundo desarrollado.

En cifras: En EE.UU., desde 1980 la brecha entre conservadores y progresistas se ensanchó  drásticamente. Mientras los primeros rondan aún los 2,4 hijos por adulto mayor de 35 años, los segundos cayeron a apenas 1,8  hijos.

En los países desarrollados, la tendencia es similar: la natalidad progresista descendió a 1,6 hijos en 2020, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional, mientras que la conservadora se mantiene cerca de los 2 hijos.

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La paradoja es clara. Como explica el reporte,  “al ceder el tema de la familia y los hijos a la derecha, los progresistas corren el riesgo de abrir paso a un mundo más conservador”. Es decir, cada generación nacida bajo estas condiciones se inclina más hacia la derecha por un simple factor demográfico.

El propio Fieder señala que este patrón “puede haber desplazado a las sociedades occidentales hacia la derecha en las últimas décadas, no necesariamente en términos absolutos, pero sí en comparación con un escenario contrafactual en el que las tasas de natalidad progresistas se hubiesen mantenido firmes”.

Además, el fenómeno no es solo numérico. La baja natalidad implica envejecimiento poblacional, mayor presión fiscal y la necesidad de más inmigración  para sostener el equilibrio económico, factores que, según el estudio, alimentan la demanda de políticas conservadoras: reducción de impuestos y control migratorio.

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Otro mito que desmonta la investigación es el argumento ecologista de la izquierda. Reducir nacimientos, dicen, ayudaría al planeta. Pero los datos muestran lo contrario: las emisiones de carbono están más ligadas a la innovación tecnológica y al tipo de energía utilizada que al número de habitantes. Países como Francia y Reino Unido han reducido drásticamente sus emisiones incluso con poblaciones crecientes, mientras que Japón, tras abandonar la energía nuclear post-Fukushima, vio aumentar sus emisiones a pesar de un fuerte descenso demográfico.

Lejos de ser un gesto “verde”, tener menos hijos podría incluso frenar el progreso climático, ya que sociedades más jóvenes son también más innovadoras, mientras que las más envejecidas tienden a proteger el statu quo.

El Financial Times concluye con un golpe al corazón de la izquierda:  “La mayor jugada de la derecha fue convencer a la izquierda de que hablar de familias e hijos era un tema codificado como conservador”. Pero el dato duro es que la realidad demográfica no entiende de ideologías: los progresistas, atrapados en su culto a la individualidad y al ambientalismo mal entendido, están construyendo un futuro en el que la derecha será fuerza dominante por simple peso generacional.

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